Licores frutales de Chile

Gina Ferretti
Gina Ferretti

¿Buscas un regalo distinto este año?  ¿Quieres encontrar algo distinto para una ocasión especial? Tal vez te convendría el limoncello u otro de los licores frutales de Gina. Se puede servirles bien frío después de una comida o agregar vino espumante para hacer un coctel rico.

Cuando viajó a Italia en el 2011, Gina Ferretti no tenía idea de que estaba dando el primer paso hacia una nueva carrera. Fue para realizar un curso y durante su visita se encontró con familiares que no veía desde hace 30 años. La invitaron a un almuerzo, al final del cual tomaron un Limoncello casero, hecho por ellos. A Gina le encantó y les pidió la receta.

Al llegar a su casa, la probó  y a su familia y amigos les encantó. Y fue su familia quien la persuadió para convertirlo en un negocio.

 

 

Limoncello and walnut liqueur.
Limoncello y nocino.

Ahora Gina ofrece 11 sabores, siempre velando por ocupar los mejores y más naturales ingredientes. Las murtillas vienen del archipiélago Juan Fernández, mientras que las nueces y nísperos proceden de una parcela en Olmué. Sus licores tienen un grado alcohólico de alrededor de 18 y por lo tanto son agradables, ligeros y frutosos, un buen bajativo muy distinto a los licores pesados que se sirven en muchos restaurantes.

Gina sigue un proceso artesanal y usa botellas recicladas.

La mayor manera de servir estos licores es muy frío y sin hielo. Se puede preparar un rico coctel, agregando un poco del licor a elección a una copa de vino espumante. También se puede ocupar en postres y tortas.

 

 

Notas de cata

Limoncello : Aromas delicados y frescos de limón. En boca agradable con sabor delicado. Dulzor equilibrado.

Licor de guinda : Agradable nariz de guindas. Muy amigable y fácil de tomar. Sería ideal acompañado por unos chocolates.

Dónde comprar

Se pueden comprar directamente a  Gina; más detalles en su sitio web o su página de Facebook. Los licores vienen en botellas de 200 ml / 375 ml y 750 ml y en un pack de 6 botellas chicas.

Gift pack.
Pack de regalo.
Cristóbal Undurraga en Viña Koyle
Cristóbal Undurraga en Viña Koyle

Amistoso e informal, Cristóbal Undurraga, quinta generación de una de las más antiguas familias productoras de vino en Chile, nos lleva, a Alexandra y a mí, a hacer una caminata por una pequeña quebrada que ellos recuperaron, localizada en el corazón del viñedo biodinámico Los Lingues de viña Koyle, en Alto Colchagua. «Estaba lleno de barro cuando llegamos», explica, «pero limpiamos y plantamos árboles nativos y plantas». «Es hermoso ver cómo han crecido». Es realmente un lugar encantador, invadido por el trinar de las aves. Me cuenta que por la noche se puede oír el croar de las ranas.

Cactus centenario.
Cactus centenario.

El uso variado del suelo y la coexistencia armoniosa con la fauna natural son, por supuesto, parte del concepto biodinámico, que integra la agricultura en un sistema armónico; sin embargo es evidente que la familia Undurraga está haciendo más que sólo hablar de labios para afuera. Cristóbal explica que el riachuelo se seca en verano, por ello el impresionante grupo de paneles fotovoltáicos que hacen a la bodega autosuficiente energéticamente entran en uso, bombeando agua al arroyo y manteniendo así la flora del sector.

Paneles fotovoltáicos suministran energía a la viña.
Paneles fotovoltáicos suministran energía a la viña.

Tras graduarse en Agronomía con un Máster en Enología, Cristóbal trabajó durante siete años en distinta viñas alrededor del mundo: California, Australia, Francia y Argentina. En Australia aprendió sobre las ventajas de la producción biodinámica y se inspiró más tras algunas conversaciones con Alain Moueix de Château Fonroque en Burdeos. Por lo tanto, cuando sus parientes le pidieron regresar a Chile para participar de la nueva empresa vitivinícola familiar, quiso aplicar agricultura biodinámica a la viña.

Admite que fue algo frustrante durante la época de transición. Por ejemplo, durante una temporada, en un lote del viñedo misteriosamente desaparecían los nuevos brotes florales. Comenzó a revisar las parras regularmente y fue así que descubrió al culpable, quien actuaba por las noches: un escarabajo conocido localmente como pololo café (Phytholaema herrmanni). No es una peste común en los viñedos, pues la mayor parte de ellos son fumigados con regularidad y los escarabajos son sensibles a cualquier químico, pero claramente éste estaba pasándosela increíble en Koyle. De hecho Cristóbal y su equipo contaron más de un millón de estos insectos en este lote de vides, cantidad calculada por peso de los contenedores de este insecto que juntaban dia a dia.

La naturaleza y las vides en convivencia.
La naturaleza y las vides en convivencia.

Algunas personas habrían renunciado al ver esto, aplicando químicos a las vides. Pero no Cristóbal. Él comenzó a dar batalla. En primer lugar aplicó un pesticida orgánico de extracto de té. Luego, como este insecto es nocturno, cableó 200 luces a lo largo de las hileras y bajo ellas puso un abrevadero con agua. Los escarabajos eran atraídos hacia las luces, cayendo al agua y ahogándose. También volteó la tierra entre las parras, así las garzas y gallinas vendrían a comerse los bichos.  Trabajo terminado. Ahora Cristóbal está alerta ante esta pequeña peste y toma acciones a la primera señal de problemas.

Está convencido de que la producción biodinámica no sólo es amigable con el medio ambiente sino que tiene un sentido comercial también, pues las parras están produciendo una cantidad de uvas mayor a lo esperado. Compara una planta manejada en forma biodinámica con un corredor de maratón experimentado: esbelto, sin un gramo de grasa, pero en forma y mejor preparado para resistir pestes, enfermedades y problemas climáticos.

Le pregunto respecto de los pro y los contras de trabajar en una empresa familiar. Me dice: «es fantástico estar construyendo algo para las futuras generaciones. Por cierto hay discusiones, pero logramos superarlas dándonos espacio a cada uno. Y bueno, todos tenemos otros proyectos aparte de este. Eso es realmente importante, pues te mantiene despejado y abierto a nuevas ideas.»

Vides de Tempranillo Tempranillo plantado en cabeza y de secano.
Vides de Tempranillo Tempranillo plantado en cabeza y de secano.

Es evidente que él gusta mucho de experimentar y tiene 13 variedades plantadas en distintos viñedos.  «En otoño parece un tejido de distintos colores», nos dice. También está experimentando con distintos sistemas de conducción. Por ejemplo, en Los Lingues hay una lote de Tempranillo plantado en cabeza y de secano. También hay parras de secano y en gobelet en el viñedo Bularco, en la zona costera de Itata, pero se trata de antiguas parras de Cinsault de 70 años de edad.

El objetivo de Cristóbal es producir añadas nuevas e interesantes, para distintos consumidores. «Nos enfocamos en la calidad», nos explica, «no en la cantidad». «Algunas veces viene alguien que quiere comprar todo nuestro vino y nos habla sobre aumentar la producción, pero no es ese el mercado al que apuntamos.» Por ello Koyle se concentra en vender a pequeños nichos de mercado, como The Wine Society en el Reino Unido.

Presentando mi nuevo e-book sobre la sustentabilidad y el vino en Chile, que investiga qué hace la industria del vino chileno para ser más sostenible y explica de qué se tratan vinos naturales, orgánicos y biodinámicos. Haz clic aquí para más información.

Le pregunto por tres vinos que ha disfrutado recientemente.

Cuvée La Migoua, Domaine Tempier de Bandol en el sur de Francia, un blend tinto basado en Mourvedre, con aportes de Cinsault y Grenache. Estos vinos se hacen con mínima intervención, utilizando levaduras nativas, una guarda de al menos 18 meses y sin clarificación ni filtrado.

Red Gran Reserva, López de Heredia de Viña Tondonia, Rioja. Un Rioja muy tradicional en base a Tempranillo con aporte de Garnacha, Cariñena y Graciano, de la Rioja Alta.

Vinos tintos de Borgoña, especialmente de Chambertin.

Un interesante enfoque en el Viejo Mundo el de este viticultor y enólogo del Nuevo Mundo con pensamiento ecologista.

 

Cata en Koyle.
Cata en Koyle.

Degustación en el viñedo Los Lingues de Koyle – Notas de cata

Koyle Costa, Sauvignon Blanc 2014, Paredones

Un vino interesante, procedente de tres lotes distintos, cosechados y vinificados por separado en distintos contenedores. Cada lote envejece por 12 meses antes de la mezcla y finalmente el vino se guarda en botella durante 6 meses, antes de su lanzamiento. Aromas a flores blancas y citron pressé. En boca es fresco y agradable, de buena acidez y un final relativamente largo.

Koyle Don Cande Cinsault 2015, Itata

Viejas parras de 70 años, cultivadas en secano. 30% racimos completos, 70% granos enteros sometidos a una fermentación rápida durante 10 días a 28°C. Luego el 50% del vino envejece en barricas de Borgoña usadas y el 50% en huevos de cemento. Es mejor beberlo algo frío y fresco.

Una nariz muy atractiva con aromas a laurel y especias, entrelazados con frutillas. Seco, de buena acidez y toques de higos frescos. Ligeramente chispeante. 12.5% Vol.

Koyle Reserva Cabernet Sauvignon 2010, Alto Colchagua

Color rubí, con reflejos anaranjados. En nariz es complejo y muy bien integrado. De acidez alta, secante en boca. Delicioso.

Koyle Gran Reserva Carménère 2013, Alto Colchagua

Clásica nariz de Carménère, con aromas a ají y pimienta negra acompañados por fruta fresca. En boca es fresco, de acidez alta, algo astringente. Agradable y envolvente sensación en boca.

Koyle Royale Cabernet Sauvignon 2011, Alto Colchagua

Este Cabernet Sauvignon tiene más color, cuerpo y piernas que el Reserva. Aromas a especias y fruta fresca. En boca es fresco y agradable, con taninos amables y buen cuerpo.

Koyle Royale Syrah 2010, Alto Colchagua

De color intenso, En nariz se abre con hierbas, aromas mentolados y a granito, seguidos por la fruta. Poderoso en boca, con taninos intensos y acidez fresca. Un vino adorable; puede maridar muy bien con cordero.